Fin del derecho a la prescripción tributaria


Hasta hace poco teníamos la “opción” de no pagar adeudos tributarios después de cierto tiempo debido a

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Hasta hace poco teníamos la “opción” de no pagar adeudos tributarios después de cierto tiempo debido a la inacción del Estado esto empezó y acabó al mismo tiempo desde el pasado 1 de julio de 2016 cuando el Gobierno promulgó la llamada Ley 812 de modificaciones al Código Tributario donde “supuestamente” se estableció beneficios sustanciales a los contribuyentes.

Analizando la operatividad de estos artículos vemos que se modificaron los Parágrafos I y II del Artículo 59° de la Ley N° 2492 de 2 de agosto de 2003, con el siguiente texto:

  1. Las acciones de la Administración Tributaria prescribirán a los ocho (8) años, para:
  2. Controlar, investigar, verificar, comprobar y fiscalizar tributos.
  3. Determinar la deuda tributaria.
  4. Imponer sanciones administrativas.

 

Inmediatamente se modificó el Artículo 83° de la Ley N° 2492 de 2 de agosto de 2003, Código Tributario Boliviano?, con el siguiente texto:

Artículo 83°. (MEDIOS DE NOTIFICACIÓN).

  1. Los actos y actuaciones de la Administración Tributaria se notificarán por uno de los siguientes medios, según corresponda:
  2. Por medios electrónicos;

Revisando, nuevamente la normativa, Art 61 y 62 CTB,  vemos que la prescripción queda nula o finalmente se interrumpe por:

  1. a) La notificación del sujeto pasivo con la Resolución Determinativa.
    b) El reconocimiento expreso o tácito de la obligación por parte del sujeto pasivo o tercero responsable o por la solicitud de facilidades de pago.

Y eso significa que siempre que hagamos un click por medio de la computadora al portal tributario del sujeto pasivo, recibiríamos la dichosa notificación –a modo de notificación electrónica- y por ende estaríamos notificados en cada, y nuestra prescripción directo al tacho.

El apócrifo cambio de las reglas pretendiendo hacer mejoras, lo que realmente pasó es la violación del principio de seguridad jurídica, que, según el tratadista Ossorio, representaba la garantía de la aplicación objetiva de la ley, de tal modo que los individuos sin el capricho, la torpeza o la mala voluntad de los gobernantes podrían beneficiarse de la prescripción.

Ahí el ojo del huracán, el pero radica en el fundamento y ánimo de la prescripción que era la necesidad de dar estabilidad legal y certeza a las situaciones cuando el acreedor era negligente en el ejercicio de sus derechos.

El Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, respaldó en variadas ocasiones que la prescripción era un instrumento de seguridad jurídica y tranquilidad social, ya que de otro modo la administración tributaria tendría facultades para perseguir el cobro de impuestos generados siglos atrás pero ahora con estas llamadas notificaciones virtuales solo nos queda dedicar un requiem a nuestro derecho de prescripción y un QEPD a nuestros derechos.